Muchos años de silencio y olvido hicieron creer a los criminales impunes que no los encontrarían. Mucha soberbia demencial que no tuvo en cuenta que el pueblo, por abajo, recorre sus propios caminos. Rumor tras rumor, testimonio tras testimonio, las voces acalladas de nuestros compañeros se abrieron paso entre trabajadores rurales de la zona de Campo Andino y obreros ferroviarios de Laguna Paiva. Militantes populares lograron unir esos eslabones hasta llegar a la verdad. Paciencia y perseverancia, con ayuda de la ciencia en la última etapa, pudieron sobre el miedo y el olvido.
El sábado 24 de julio, más de 130 vehículos, entre autos, combis y colectivos, formaron la Caravana por la Memoria, la Verdad y la Justicia, llevando desde Santa Fe hasta el mismo campo a más de 700 compañeros y compañeras. Dijeron presente delegaciones de distintos puntos del país y del Frente Amplio de la República Oriental del Uruguay, encabezados por el Senador Nacional Eduardo Mugaruza. Allí estuvieron luchadores destacados como Nora Cortiñas, Adriana Calvo, José Schulman, Víctor de Genaro, Sara Covacho. Y nuestras queridas Madres de Plaza de Mayo, los compañeros de lucha, Familiares, los HIJOS, y muchos más.
Fuimos todos juntos a encontrarnos con los compañeros asesinados. Están sus huesos, pero también, allí flotando, están sus sueños colectivos inconclusos. Por ellos fuimos. Porque los necesitamos para continuarlos, en esta época. Necesitamos esos ejemplos de vida, para que, por nuevos caminos, podamos llegar a concretar los mismos ideales de soberanía y justicia.
Porque más allá de aciertos o no, ellos no se equivocaron cuando se decidieron a poner todo de si mismo para que el pueblo, al que amaban, pudiera vivir con dignidad. No esperaban ninguna recompensa material, sólo el reconocimiento por el deber cumplido. Porque nuestros compañeros, como el Che, sabían que en caso de triunfar, ellos serían los últimos en acceder a los beneficios de esa gran obra colectiva por la que lucharon.
A ellos les llevamos flores, banderas, poesías y canciones. Frente mismo a la entrada del Campo resonaron los versos de la “Milonga del Fusilado” en la voces de dos cantores uruguayos, y coreados por todos los presentes, una poesía de una poeta de la zona, y el Himno Nacional en la voz de una cantante nuestra.
Fuimos también a denunciar que el Ejército que los asesinó nada tenía que ver con el que fundó San Martín, quien se negó a desenvainar su espada en contra de sus compatriotas. Que éste era un ejército genocida, adoctrinado y entrenado por los enemigos de la Patria en sus escuelas de Terrorismo de Estado. Quienes fueron partícipes del genocidio, lo siguen reivindicando, y negando toda información sobre el paradero de los restos de nuestros desaparecidos. Quienes forman las nuevas generaciones de militares, tendrán que demostrar que son capaces de dar vuelta esta historia y recuperar los idearios del Ejército Sanmartiniano y los ejemplos de los Generales Enrique Mosconi y Manuel Savio.
Hemos ganado una nueva batalla al olvido y a la impunidad, y el triunfo pertenece al Pueblo Argentino. Habrá que seguir luchando, para que en San Pedro se encuentren y sean identificados todos los cuerpos que aun permaneces ocultos, y para que sean juzgados y condenados todos los partícipes de la masacre que aun hoy viven. Aunque hayan muerto impunes varios de los genocidas, como el Coronel Juan Orlando Rolón, que fuera responsable directo de ese campo de exterminio.
Hugo Kofman








No es noticia en los grandes medios de comunicación que en el Campo Militar San Pedro, ubicado a unos 50 kilómetros al norte de Santa Fe, en la época de la dictadura militar de 1976 funcionó un verdadero centro de exterminio. El Equipo Argentino de Antropología Forense descubrió hace poco una fosa común con cuerpos de ocho compañeras y compañeros asesinados. Hallazgo que se realizó en base a una investigación realizada por la Casa de Derechos Humanos de Santa Fe, partiendo de un testimonio que data de 1985.








Caravana al Campo Militar San Pedro: Fuimos a encontrarnos con sus sueños